Miento tan bien que se me debería considerar profesional. No
hay otra razón a por qué sigues aquí, tan cerca. Si fuera un poco más fuerte, o
un poco más valiente te pediría que te fueras, que no volvieras más, y en
cambio aquí sigo, fingiendo que no se me eriza la piel cada vez que me cruzo con
tu perfume. Y el culpable eres tú, que ni me quieres ni me dejas de querer. Es
un "sí, pero no", un "no deberíamos", un "no es el
momento", un "no quiero perderte". Cuántas excusas estúpidas
para no decir que nos queremos tanto que no necesitamos más. Sí, supongo que es
suficiente, que me das todo lo que necesito sin estar conmigo. Y es que aunque
te perdí una vez no estoy dispuesta a hacerlo de nuevo, que da igual que
encuentres a otra, perdona que te lo diga pero ella no matará horas contigo, no
agotará las canciones de madrugada a tu lado, no pasará contigo las noches de
insomnio, no estará dispuesta a ser tan tuya como yo lo estaba, a darte tanto,
a aguantar tu mal humor, tus chistes malos y tu capacidad para hacerte querer y
odiar al mismo tiempo. Ella no será nunca tan adicta a ti como yo podría
haberlo sido. Te prometo que te quiero cerca, que me acaricies, que juegues con
mi pelo, que me hagas reír, que me escuches, te prometo que lo quiero todo de
ti, pero ya no contigo, corazón.
Y es que yo te habría querido como jamás te quiso quién más
te haya marcado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario